Rural.- Un 65% de las explotaciones ganaderas carece de licencia de actividad municipal y el 17% están cerca de acuíferos
La Fiscalía del TSXG imputó un total de ochenta delitos medioambientales en esta materia entre 2003 y 2007
A CORUÑA, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -
El 64,9 por ciento de las explotaciones ganaderas gallegas carecen de licencia de actividad municipal, según informó hoy el fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), Carlos Varela.
En concreto, de las 1.018 analizadas por los técnicos de Seprona y de la Policía Autonómica, en su mayoría de bovino y porcino, 661 no tenían licencia. Por provincias en A Coruña se analizaron 369 explotaciones, 86 con licencia; en Lugo 369, 104 con licencia; 1569 en Ourense, 119 con licencia; y 117 en Pontevedra, 54 con licencia.
Para Varela esta situación provoca que las explotaciones ganaderas se conviertan en "una actividad incontrolada" por la Administración "que no sabe donde se ubican y no puede revisar que cumplen la normativa" como consecuencia de un vacío legal "que debe subsanarse". De hecho, el fiscal jefe remarcó que la mayoría de los propietarios han pedido la concesión de dicha licencia desde 1992 y todavía no han recibido respuesta "probablemente porque se trata de una actividad que presenta complicaciones en cuanto a contaminación por olores y química, y es conflictivo dar un permiso".
Este hecho ocurre porque por el momento no existe una ley que regule estas explotaciones, aunque la Xunta está trabajando ya en un borrador de la misma que contará con este estudio para completarse. Varela informó de que los ganaderos cuentan con un código gallego de buenas prácticas de aplicación voluntaria. "Es necesario establecer una legislación que organice cómo se deben gestionar los residuos y que contemplara cuatro apartados: impacto ambiental, vertidos, residuos; y uso y tratamiento de purines y estiércol lo antes posible", aconsejó.
Así informó que dentro del código de buenas prácticas, algunas explotaciones han decidido poner en marcha plantas de tratamiento que dan servicio a los cooperativistas a través de la recogida de purines por camiones cisterna para llevarlo a dicha planta y convertirlos en sólidos susceptibles de manipulación y acumulación para usarse como abono". Indicó que se trata de un método "caro y que exige una inversión importante", pero que se compensa con la creación de energía eléctrica y se amortiza con la venta de dicha electricidad.
CONTAMINACIÓN DE AGUAS
Además, el 17 por ciento de las explotaciones tienen acuíferos a menos de quinientos metros de distancia, lo que aumenta el riesgo de contaminación de aguas de pozos y cauces fluviales si se tiene en cuenta que la mayoría de ellas tampoco cuenta con autorización de vertido. En concreto la distancia media de cauce es de quinientos metros en A Coruña, Lugo y Pontevedra, y de 1.336 en Ourense, mientras que la distancia media de pozo es de sólo noventa metros.
De este estudio, de diez meses de duración, también se desprende que un alto porcentaje de las fosas de purines (mezcla de agua y excrementos) de las explotaciones están descubiertas, lo que provoca un riesgo de desbordamiento por culpa de la lluvia, de contaminación por olores, y de accidentes por caída con peligro de fallecimiento por inhalación de gases.
En concreto en A Coruña sólo están cubiertas el 68 por ciento del total; en Lugo el 58 por ciento; en Ourense el 52 por ciento; y en Pontevedra el 57 por ciento. Además, a la hora de reciclar los residuos, el 86 por ciento los reutiliza en su propia explotación, el trece por ciento en otras y sólo el uno por ciento se preocupa por llevarlos a una empresa de tratamiento.
Los técnicos analizaron también la concentración de explotaciones en los diferentes ayuntamientos gallegos, y el número de cabezas de ganado y de producción de nitrógeno de cada explotación. Pudieron comprobar que el almacenamiento de purines y estiércol se hace en fosas o balsas de cemento, ladrillo o plástico con riesgos de filtración por fisuras, vibraciones de terreno y falta de impermeabilización.
Por otra parte se constató que son "pocas" las explotaciones que superan el índice de producción de más de 210 kilos de nitrógeno por hectárea y año (el máximo asumible para no provocar desequilibrio químico) y que las explotaciones intensivas con quinientas cabezas de porcino necesitarían 1.750.000 metros cuadrados de terreno para absorberlo, "algo complicado de conseguir en una zona minifundista como Galicia".
El desarrollo de este estudio fue motivado por el "número creciente" de denuncias relativas a vertidos ilegales de dichas explotaciones. En concreto Varela informó de que entre 2004 y 2007 la fiscalía del TSXG recibió un total de ochenta procedentes de toda Galicia. La metodología se centró en explotaciones con censo animal importante, elevada producción de residuos orgánicos o infraestructuras con riesgo de contaminación.
sábado, 13 de diciembre de 2008
La Guardia Civil culpa a la Xunta de no controlar vertidos de las granjas
El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia imputó 80 delitos entre 2003 y 2007
ANNA FLOTATS - Santiago - 19/07/2008
Los vertidos de las explotaciones ganaderas gallegas escapan a los controles de la Administración. Se han convertido, según el fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), Carlos Varela, en una "actividad incontrolada". Lo demuestra el estudio realizado por la Guardia Civil y el Seprona, del que se deduce que sólo ocho de las 1.007 explotaciones inspeccionadas -hay unas 20.000 en Galicia- tienen la autorización administrativa necesaria para verter residuos.
Por si esto fuera poco, el 17% de las granjas tienen acuíferos a menos de 500 metros de distancia, por lo que el riesgo de contaminación de aguas de pozos y cauces fluviales es aún mayor. El informe advierte de que, como las explotaciones no tienen sistemas para evitar la escorrentía o las filtraciones, los cauces "pueden verse afectados fácilmente". Los nitratos que contienen los fertilizantes -como los purines o el estiércol- son la fuente principal de intoxicación de las aguas.
Varela informó de que la Fiscalía del TSXG imputó 80 delitos medioambientales por vertidos entre 2003 y 2007. Los "centenares de denuncias y atestados" recibidos motivaron, según fuentes de los cuerpos de seguridad, el desarrollo del estudio, que aporta otro dato clave en el descontrol de las granjas: el 65% no tiene licencia municipal de actividad. Sin este documento, una explotación ganadera no existe. No figura en ningún listado y, por tanto, no se puede inspeccionar. 652 de las 1.007 granjas visitadas por la Guardia Civil y el Seprona carecen de esta documentación e incumplen así el Reglamento de Actividades Molestas Insalubres Nocivas y Peligrosas. A Coruña es la provincia con más explotaciones sin licencia (un 77%), seguida de Lugo (72%), Pontevedra (54%) y Ourense (29%).
Muchos propietarios, al ser requeridos por este documento durante la inspección, presentaron el Libro de Tratamientos Veterinarios para amparar su legalidad. El informe de la Guardia Civil, sin embargo, exculpa a los propietarios: algunos de ellos, muestran resguardos o documentos acreditativos de la solicitud de la Licencia Municipal de Actividad con fecha de 1992. Dieciséis años después, todavía esperan respuesta, "probablemente porque se trata de una actividad que presenta complicaciones por olores, y es conflictivo dar un permiso", explicó Varela.
Además de este agujero en el sistema de control de las explotaciones, los datos que los organismos de vigilancia tienen de las granjas tampoco son fiables. El informe de la Guardia Civil demuestra "una gran diferencia entre los datos de capacidad de las explotaciones y los del censo de animales". En algunas de ellas, sobre todo en A Coruña y Lugo, divergen radicalmente. Que la inscripción de datos en el registro por parte de los propietarios no refleje exactamente la realidad de las granjas hace indispensable, según el informe, "el efectivo ejercicio de las actividades de inspección y control por parte de la Administración" (las competencias corresponden a la Xunta).
Otro riesgo de contaminación advertido por los técnicos de la Guardia Civil y el Seprona es el tipo de balsas en las que se almacenan los purines. La mayoría están hechas de cemento y, por lo tanto, son más susceptibles de agrietarse por las vibraciones del suelo y las rocas. Si no están tapadas con un material impermeabilizante -el 65% de las granjas de Ourense, por ejemplo, no lo están-, los líquidos contenidos en ellas se pueden filtrar al suelo y afectar a los acuíferos. Además, algunas de las fosas de purines están descubiertas (un 32% en A Coruña, un 42% en Lugo, un 48% en Ourense, y un 43% en Pontevedra), lo que provoca un peligro de desbordamiento por culpa de la lluvia y riesgo de contaminación por olores. El informe arguye que la demanda del mercado obligó a aumentar la producción de las explotaciones y que por eso "aprovecharon instalaciones antiguas".
Los residuos del 86% de las granjas son reutilizados en la propia explotación, el 13% en otras y sólo diez granjas de Ourense -las que son propiedad de la Cooperativa Coren- entregan el purín al Centro Tecnológico Medioambiental Power Support, donde se seca la materia orgánica y se genera compost revirtiendo el líquido ya depurado al río.
Vacío en la legislación
El descontrol en las explotaciones gallegas es consecuencia de un "vacío legal que debe subsanarse". El fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Carlos Varela, explicó ayer que no hay una regulación concreta ni protocolos de actuación dentro de la ganadería en Galicia sobre la prevención, valorización y eliminación de los residuos.
Por eso, la Xunta está trabajando ya en un "borrador de Decreto que pretende regular el uso de las deyecciones ganaderas en Galicia, reza el informe. Varela sugirió que la legislación que organice cómo se deben gestionar los residuos contemple cuatro apartados: "Impacto ambiental, vertidos, residuos y uso y tratamiento de purines y estiércol lo antes posible".
Por el momento, los ganaderos cuentan con un "código gallego de buenas prácticas" de aplicación voluntaria. Dentro de ese reglamento, algunas explotaciones han puesto en marcha plantas de tratamiento que dan servicio a los cooperativistas a través de la recogida de purines. "Llevan los residuos a las plantas con camiones cisterna y allí los convierten en sólidos para manipularlos y usarlos como abono", explicó Varela.
El fiscal reconoció que es un sistema "caro", pero que la inversión se compensa con la "creación de energía eléctrica y se amortiza con la venta de dicha electricidad".
© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900
El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia imputó 80 delitos entre 2003 y 2007
ANNA FLOTATS - Santiago - 19/07/2008
Los vertidos de las explotaciones ganaderas gallegas escapan a los controles de la Administración. Se han convertido, según el fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), Carlos Varela, en una "actividad incontrolada". Lo demuestra el estudio realizado por la Guardia Civil y el Seprona, del que se deduce que sólo ocho de las 1.007 explotaciones inspeccionadas -hay unas 20.000 en Galicia- tienen la autorización administrativa necesaria para verter residuos.
Por si esto fuera poco, el 17% de las granjas tienen acuíferos a menos de 500 metros de distancia, por lo que el riesgo de contaminación de aguas de pozos y cauces fluviales es aún mayor. El informe advierte de que, como las explotaciones no tienen sistemas para evitar la escorrentía o las filtraciones, los cauces "pueden verse afectados fácilmente". Los nitratos que contienen los fertilizantes -como los purines o el estiércol- son la fuente principal de intoxicación de las aguas.
Varela informó de que la Fiscalía del TSXG imputó 80 delitos medioambientales por vertidos entre 2003 y 2007. Los "centenares de denuncias y atestados" recibidos motivaron, según fuentes de los cuerpos de seguridad, el desarrollo del estudio, que aporta otro dato clave en el descontrol de las granjas: el 65% no tiene licencia municipal de actividad. Sin este documento, una explotación ganadera no existe. No figura en ningún listado y, por tanto, no se puede inspeccionar. 652 de las 1.007 granjas visitadas por la Guardia Civil y el Seprona carecen de esta documentación e incumplen así el Reglamento de Actividades Molestas Insalubres Nocivas y Peligrosas. A Coruña es la provincia con más explotaciones sin licencia (un 77%), seguida de Lugo (72%), Pontevedra (54%) y Ourense (29%).
Muchos propietarios, al ser requeridos por este documento durante la inspección, presentaron el Libro de Tratamientos Veterinarios para amparar su legalidad. El informe de la Guardia Civil, sin embargo, exculpa a los propietarios: algunos de ellos, muestran resguardos o documentos acreditativos de la solicitud de la Licencia Municipal de Actividad con fecha de 1992. Dieciséis años después, todavía esperan respuesta, "probablemente porque se trata de una actividad que presenta complicaciones por olores, y es conflictivo dar un permiso", explicó Varela.
Además de este agujero en el sistema de control de las explotaciones, los datos que los organismos de vigilancia tienen de las granjas tampoco son fiables. El informe de la Guardia Civil demuestra "una gran diferencia entre los datos de capacidad de las explotaciones y los del censo de animales". En algunas de ellas, sobre todo en A Coruña y Lugo, divergen radicalmente. Que la inscripción de datos en el registro por parte de los propietarios no refleje exactamente la realidad de las granjas hace indispensable, según el informe, "el efectivo ejercicio de las actividades de inspección y control por parte de la Administración" (las competencias corresponden a la Xunta).
Otro riesgo de contaminación advertido por los técnicos de la Guardia Civil y el Seprona es el tipo de balsas en las que se almacenan los purines. La mayoría están hechas de cemento y, por lo tanto, son más susceptibles de agrietarse por las vibraciones del suelo y las rocas. Si no están tapadas con un material impermeabilizante -el 65% de las granjas de Ourense, por ejemplo, no lo están-, los líquidos contenidos en ellas se pueden filtrar al suelo y afectar a los acuíferos. Además, algunas de las fosas de purines están descubiertas (un 32% en A Coruña, un 42% en Lugo, un 48% en Ourense, y un 43% en Pontevedra), lo que provoca un peligro de desbordamiento por culpa de la lluvia y riesgo de contaminación por olores. El informe arguye que la demanda del mercado obligó a aumentar la producción de las explotaciones y que por eso "aprovecharon instalaciones antiguas".
Los residuos del 86% de las granjas son reutilizados en la propia explotación, el 13% en otras y sólo diez granjas de Ourense -las que son propiedad de la Cooperativa Coren- entregan el purín al Centro Tecnológico Medioambiental Power Support, donde se seca la materia orgánica y se genera compost revirtiendo el líquido ya depurado al río.
Vacío en la legislación
El descontrol en las explotaciones gallegas es consecuencia de un "vacío legal que debe subsanarse". El fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Carlos Varela, explicó ayer que no hay una regulación concreta ni protocolos de actuación dentro de la ganadería en Galicia sobre la prevención, valorización y eliminación de los residuos.
Por eso, la Xunta está trabajando ya en un "borrador de Decreto que pretende regular el uso de las deyecciones ganaderas en Galicia, reza el informe. Varela sugirió que la legislación que organice cómo se deben gestionar los residuos contemple cuatro apartados: "Impacto ambiental, vertidos, residuos y uso y tratamiento de purines y estiércol lo antes posible".
Por el momento, los ganaderos cuentan con un "código gallego de buenas prácticas" de aplicación voluntaria. Dentro de ese reglamento, algunas explotaciones han puesto en marcha plantas de tratamiento que dan servicio a los cooperativistas a través de la recogida de purines. "Llevan los residuos a las plantas con camiones cisterna y allí los convierten en sólidos para manipularlos y usarlos como abono", explicó Varela.
El fiscal reconoció que es un sistema "caro", pero que la inversión se compensa con la "creación de energía eléctrica y se amortiza con la venta de dicha electricidad".
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EL COSTE CLIMATICO DE UN VASO DE LECHE
El costo climático de un vaso de leche
Pasturas con menos metano y sustancias inhibidoras de la nitrificación del suelo figuran entre las soluciones que busca el sector agropecuario para abatir su aporte al cambio climático.
La ganadería pastoril busca formas de reducir sus gases invernadero.
Un simple vaso de leche en la mesa del desayuno puede representar un gran costo ambiental para el planeta. Por eso, productores y científicos buscan reducir el impacto de la agropecuaria, responsable de entre 12 y 14 por ciento de las emisiones mundiales de gases que recalientan la atmósfera.
Ya hay investigaciones para medir el costo climático de ese vaso de leche, o de la lechería general de un país, desde la cría de la vaca hasta la mesa.
Las emisiones del sector agropecuario crecieron casi 17 por ciento entre 1990 y 2005 en todo el mundo, y el mayor aumento fue en el Sur en desarrollo (32 por ciento).
La fermentación intestinal del ganado rumiante libera a la atmósfera metano y óxido nitroso, dos potentes gases de efecto invernadero, también generados por el estiércol y la orina de los animales, la quema de biomasa vegetal, el cultivo de arroz y procesos biológicos y químicos en los suelos agrícolas.
Ambos aportan 70 por ciento de la contaminación climática procedente de la agricultura. El metano y el óxido nitroso poseen, respectivamente, 21 y 300 veces más efecto invernadero que el dióxido de carbono, principal gas vinculado al cambio climático, liberado sobre todo por el transporte, la industria y la producción de energía.
Mientras los países buscan formas de producir más alimentos y superar la actual carestía, especialistas de la red Learn (siglas en inglés de Red de Investigación para la Disminución de las Emisiones Ganaderas) estudian cómo abatir las emisiones del sector sin amenazar su productividad.
De eso hablaron los funcionarios e investigadores reunidos en Uruguay entre el 21 y el 24 de este mes, en el taller internacional Emisiones Agrícolas de Gases con Efecto Invernadero, organizado por Learn. Tierramérica fue el único medio presente en el segmento técnico de ese encuentro.
En Uruguay, la agropecuaria genera 91 por ciento de las emisiones nacionales de metano. Y en Argentina es responsable de 44 por ciento de la producción de gases invernadero.
Como se trata de un sector muy sensible para países agropecuarios como Uruguay, la reducción de gases debe garantizar que el pastoreo tenga un "carácter natural", dijo a Tierramérica el coordinador de la Unidad de Cambio Climático de Uruguay, Luis Santos. Una opción es modificar la dieta de los animales reemplazando pasturas en favor de variedades menos ricas en metano, sostuvo.
Los sistemas pastoriles ocupan entre 26 y 40 por ciento del total de tierras productivas del planeta. Y la ganadería emite 37 por ciento del metano y 65 por ciento del óxido nitroso generados por actividades humanas. La gran mayoría de estos gases provienen de los sistemas de pastoreo de América Latina y Asia.
"La concentración atmosférica de óxido nitroso continúa elevándose en 0,26 por ciento anual. En el plano global, el presupuesto de óxido nitroso está dominado por las fuentes agrícolas. Es preciso lograr una reducción urgente de estas emisiones", sostuvo el científico neozelandés Tim Clough.
"Las fuentes predominantes de óxido nitroso en las pasturas incluyen las excretas de los animales que pacen y los fertilizantes nitrogenados. El óxido nitroso se produce en el suelo a través de procesos microbianos como la nitrificación" o conversión de amonio a nitrato, agregó Clough, del Grupo de Ciencias Físicas y de los Suelos de la Universidad de Lincoln, Nueva Zelanda.
Clough sugirió, como ya se aplica en su país, utilizar inhibidores de la nitrificación, sustancias químicas añadidas a fertilizantes nitrogenados (minerales u orgánicos) o aplicadas directamente en el suelo, que inhiben a las bacterias, causantes parciales de ese proceso microbiano, y lo vuelven más lento.
Learn fue fundada el año pasado en Nueva Zelanda y la integran representantes de la política, la ciencia y la industria de unos 40 países, incluyendo a los grandes productores agropecuarios, como Estados Unidos, Brasil, Australia, India, China y Argentina.
Su propósito es definir métodos de medición, verificación, comunicación y mitigación de los gases invernadero del sector pastoril.
"El primer objetivo es, en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, determinar los factores de emisión para poder realizar un inventario de los gases invernadero liberados por el sector", explicó Santos.
"Los países del Sur, según la Convención, deben tomar medidas pero no están obligados, como los industrializados, a reducir sus emisiones. Por eso en esta reunión queremos saber cuánto emiten y cómo van a mitigar las emisiones los países que sí están obligados, como Nueva Zelanda", que tiene una dependencia económica del sector ganadero similar a la de Uruguay, indicó.
En este rumbo, una investigación neozelandesa presentada en el taller mostró los procedimientos para seguir la huella de los gases invernadero del sector agropecuario. Desde la producción de leche, por ejemplo, que incluye las emisiones propias de la vaca, hasta su industrialización y transporte, que tienen sus propios aportes de dióxido de carbono.
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Pasturas con menos metano y sustancias inhibidoras de la nitrificación del suelo figuran entre las soluciones que busca el sector agropecuario para abatir su aporte al cambio climático.
La ganadería pastoril busca formas de reducir sus gases invernadero.
Un simple vaso de leche en la mesa del desayuno puede representar un gran costo ambiental para el planeta. Por eso, productores y científicos buscan reducir el impacto de la agropecuaria, responsable de entre 12 y 14 por ciento de las emisiones mundiales de gases que recalientan la atmósfera.
Ya hay investigaciones para medir el costo climático de ese vaso de leche, o de la lechería general de un país, desde la cría de la vaca hasta la mesa.
Las emisiones del sector agropecuario crecieron casi 17 por ciento entre 1990 y 2005 en todo el mundo, y el mayor aumento fue en el Sur en desarrollo (32 por ciento).
La fermentación intestinal del ganado rumiante libera a la atmósfera metano y óxido nitroso, dos potentes gases de efecto invernadero, también generados por el estiércol y la orina de los animales, la quema de biomasa vegetal, el cultivo de arroz y procesos biológicos y químicos en los suelos agrícolas.
Ambos aportan 70 por ciento de la contaminación climática procedente de la agricultura. El metano y el óxido nitroso poseen, respectivamente, 21 y 300 veces más efecto invernadero que el dióxido de carbono, principal gas vinculado al cambio climático, liberado sobre todo por el transporte, la industria y la producción de energía.
Mientras los países buscan formas de producir más alimentos y superar la actual carestía, especialistas de la red Learn (siglas en inglés de Red de Investigación para la Disminución de las Emisiones Ganaderas) estudian cómo abatir las emisiones del sector sin amenazar su productividad.
De eso hablaron los funcionarios e investigadores reunidos en Uruguay entre el 21 y el 24 de este mes, en el taller internacional Emisiones Agrícolas de Gases con Efecto Invernadero, organizado por Learn. Tierramérica fue el único medio presente en el segmento técnico de ese encuentro.
En Uruguay, la agropecuaria genera 91 por ciento de las emisiones nacionales de metano. Y en Argentina es responsable de 44 por ciento de la producción de gases invernadero.
Como se trata de un sector muy sensible para países agropecuarios como Uruguay, la reducción de gases debe garantizar que el pastoreo tenga un "carácter natural", dijo a Tierramérica el coordinador de la Unidad de Cambio Climático de Uruguay, Luis Santos. Una opción es modificar la dieta de los animales reemplazando pasturas en favor de variedades menos ricas en metano, sostuvo.
Los sistemas pastoriles ocupan entre 26 y 40 por ciento del total de tierras productivas del planeta. Y la ganadería emite 37 por ciento del metano y 65 por ciento del óxido nitroso generados por actividades humanas. La gran mayoría de estos gases provienen de los sistemas de pastoreo de América Latina y Asia.
"La concentración atmosférica de óxido nitroso continúa elevándose en 0,26 por ciento anual. En el plano global, el presupuesto de óxido nitroso está dominado por las fuentes agrícolas. Es preciso lograr una reducción urgente de estas emisiones", sostuvo el científico neozelandés Tim Clough.
"Las fuentes predominantes de óxido nitroso en las pasturas incluyen las excretas de los animales que pacen y los fertilizantes nitrogenados. El óxido nitroso se produce en el suelo a través de procesos microbianos como la nitrificación" o conversión de amonio a nitrato, agregó Clough, del Grupo de Ciencias Físicas y de los Suelos de la Universidad de Lincoln, Nueva Zelanda.
Clough sugirió, como ya se aplica en su país, utilizar inhibidores de la nitrificación, sustancias químicas añadidas a fertilizantes nitrogenados (minerales u orgánicos) o aplicadas directamente en el suelo, que inhiben a las bacterias, causantes parciales de ese proceso microbiano, y lo vuelven más lento.
Learn fue fundada el año pasado en Nueva Zelanda y la integran representantes de la política, la ciencia y la industria de unos 40 países, incluyendo a los grandes productores agropecuarios, como Estados Unidos, Brasil, Australia, India, China y Argentina.
Su propósito es definir métodos de medición, verificación, comunicación y mitigación de los gases invernadero del sector pastoril.
"El primer objetivo es, en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, determinar los factores de emisión para poder realizar un inventario de los gases invernadero liberados por el sector", explicó Santos.
"Los países del Sur, según la Convención, deben tomar medidas pero no están obligados, como los industrializados, a reducir sus emisiones. Por eso en esta reunión queremos saber cuánto emiten y cómo van a mitigar las emisiones los países que sí están obligados, como Nueva Zelanda", que tiene una dependencia económica del sector ganadero similar a la de Uruguay, indicó.
En este rumbo, una investigación neozelandesa presentada en el taller mostró los procedimientos para seguir la huella de los gases invernadero del sector agropecuario. Desde la producción de leche, por ejemplo, que incluye las emisiones propias de la vaca, hasta su industrialización y transporte, que tienen sus propios aportes de dióxido de carbono.
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LEARN
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Emisiones Agrícolas de Gases con Efecto Invernadero - Contexto Mundial
El sector agrícola produce entre 12 y 14 por ciento de las emisiones mundiales de gas con efecto invernadero. Las emisiones de gas invernadero que surgen del sector agrícola provienen de las siguientes fuentes: metano de la fermentación entérica, deshechos, quema de biomasa, producción de arroz, y óxido nitroso de los suelos, quema de biomasa, y estiércol. El metano entérico y el óxido nitroso del suelo constituyen el principal componente, siendo responsables de 70 por ciento de todas las emisiones agrícolas.
A nivel global, las emisiones de gas invernadero del sector agrícola han crecido casi 17 por ciento desde 1990 a 2005. Durante ese período, las regiones en desarrollo mostraron un 32 por ciento de aumento, y eran, para 2005, responsables de alrededor de tres cuartos de las emisiones agrícolas totales.
A nivel mundial, dentro del sector agrícola, la producción ganadera y en particular los sistemas ganaderos de pastoreo ocupan entre 26 y 40 por ciento del total de área de tierra del mundo. El sector ganadero emite 37 por ciento del metano antropogénico (fundamentalmente proveniente de la fermentación entérica de los rumiantes) y 65 por ciento del óxido nitroso antropogénico. La gran mayoría de esto proviene de los sistemas de pastoreo de América Latina y Asia.
Enfoque del taller
Este taller pretende reunir a la política, ciencia y la industria con un interés colectivo en los sistemas ganaderos de pastoreo y se concentrará en la medición, verificación y comunicación de las emisiones de gases con efecto invernadero en este sector. Los temas específicos a cumplir incluyen: caracterización de las poblaciones ganaderas que varían en tiempo y espacio, pasando de los defectos del IPCC a valores específicos de cada país, modelando las emisiones de gases con efecto invernadero a diferentes escalas, capturando datos de actividad.
La mitigación es un reto muy importante en este sector. Globalmente, necesitamos diseñar estrategias de mitigación que sean costo-efectivas y que se adapten a los diferentes sistemas de producción agrícola. La demanda por alimentos está creciendo a medida que aumenta la población y sus ingresos, y los costos crecientes de los alimentos a nivel mundial, están aumentando las inquietudes por la seguridad alimentaria. Necesitamos encontrar soluciones de mitigación que no tengan un efecto nocivo sobre la productividad. Teniendo esto en cuenta, una parte principal del taller está destinada a analizar métodos alternativos de mitigación y métodos para la incorporación de estas estrategias de mitigación en inventarios de gas invernadero nacionales para posibilitar la reducción de dichos gases.
Learn
Red de investigación para la disminución de las emisiones ganaderas
Un enfoque internacional colaborativo destinado a facilitar el desarrollo de soluciones prácticas y con buena relación costo/beneficio para mitigar los gases con efecto invernadero.
La agricultutra es responsable de alrededor de 14 por ciento de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero.
El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) hace una proyección del incremento de las emisiones agrícolas mundiales en el futuro, y establece que ese crecimiento se va a dar fundamentalmente en las regiones en desarrollo.
Las emisiones totales de gases invernadero producidas por Nueva Zelandia representan tan solo 0.2% de las emisiones mundiales, pero somos el único país del mundo desarrollado con casi 50% de las emisiones provenientes de la agricultura (comparado con un promedio de alrededor de 8 por ciento en otros países desarrollados).
Las emisiones agrícolas de Nueva Zelandia provienen de metano, a partir de la digestión de los alimentos en el rumen (estómago anterior) del ganado (alrededor de dos tercios de las emisiones agrícolas en los predios) y óxido nitroso del ganado y los fertilizantes (alrededor de un tercio).
Actualmente no disponemos de soluciones efectivas de mitigación para la mayoría de las emisiones, y sabemos que a la fecha se ha invertido poco en investigación a nivel mundial para encontrar soluciones con las que reducir estas emisiones, comparado con el esfuerzo que se ha hecho en la investigación para otros sectores, tales como la energía.
La investigación y el desarrollo en esta área juegan un gran papel. Nueva Zelandia quiere aunar los esfuerzos de investigación de otros países para aumentar el esfuerzo colectivo global en investigación vinculado con la actividad agropecuaria.
Nueva Zelandia ha establecido una Red de Investigación Internacional para el estudio de los Gases con Efecto Invernadero (GI) en la producción animal, denominado LEARN, por las siglas en inglés (Livestock Emissions and Abatement Research Network).
La finalidad de LEARN es facilitar la investigación colaborativa entre los investigadores internacionales que nos permitan una mejor comprensión de los GI provenientes de la producción ganadera y desarrollar medios prácticos con buena relación costo-beneficio para reducir estas emisiones.
LEARN se concentrará en compartir información, facilitar la discusión y promover contactos cara a cara entre investigadores a nivel mundial.
Nueva Zelandia fue el país anfitrión de la primera reunión de la Red LEARN en diciembre de 2007. A ella asisitieron más de 50 delegados de 25 países de Australasia, Asia, África, América del Sur, Central y del Norte y Europa, para analizar y acordar objetivos, áreas de enfoque, administración y gobernanza de LEARN.
La reunión acordó los siguientes objetivos y áreas de enfoque:
Objetivos de la red
Mejorar nuestra comprensión, medición y monitoreo de las emisiones de GI no CO2 provenientes de la producción pecuaria a todas las escalas, y
Facilitar el desarrollo de soluciones de mitigación de GI prácticas y con buena relación costo/efectividad.
Áreas de enfoque iniciales
Emisiones de metano del ganado rumiante;
Emisiones de óxido nitroso del ganado rumiante;
Evaluación integrada de la totalidad de los impactos de los sistemas de producción agropecuaria a todas las escalas (incluyendo la región y la cuenca hídrica);
Desarrollo de un inventario agrícola nacional
Área de Enfoque Futuras
Ampliar las actividades en red para otros sistemas agrícolas y pecuarios
Gobernanza y administración
Nueva Zelandia preside el Grupo Asesor de LEARN, y se desempeña como administrador de LEARN.
Nueva Zelandia ha comprometido fondos de financiación para apoyar las actividades de LEARN en curso, incluyendo el sitio web, el auspicio de conferencias, talleres, asignación de personal en comisión e intercambios, y está buscando otros países interesados en contribuir con fondos para apoyar sus actividades.
Para obtener información o para asociarse a LEARN, visite nuestro sitio web: www.livestockemissions.netMinisterio de Agricultura y Forestación
Emisiones Agrícolas de Gases con Efecto Invernadero - Contexto Mundial
El sector agrícola produce entre 12 y 14 por ciento de las emisiones mundiales de gas con efecto invernadero. Las emisiones de gas invernadero que surgen del sector agrícola provienen de las siguientes fuentes: metano de la fermentación entérica, deshechos, quema de biomasa, producción de arroz, y óxido nitroso de los suelos, quema de biomasa, y estiércol. El metano entérico y el óxido nitroso del suelo constituyen el principal componente, siendo responsables de 70 por ciento de todas las emisiones agrícolas.
A nivel global, las emisiones de gas invernadero del sector agrícola han crecido casi 17 por ciento desde 1990 a 2005. Durante ese período, las regiones en desarrollo mostraron un 32 por ciento de aumento, y eran, para 2005, responsables de alrededor de tres cuartos de las emisiones agrícolas totales.
A nivel mundial, dentro del sector agrícola, la producción ganadera y en particular los sistemas ganaderos de pastoreo ocupan entre 26 y 40 por ciento del total de área de tierra del mundo. El sector ganadero emite 37 por ciento del metano antropogénico (fundamentalmente proveniente de la fermentación entérica de los rumiantes) y 65 por ciento del óxido nitroso antropogénico. La gran mayoría de esto proviene de los sistemas de pastoreo de América Latina y Asia.
Enfoque del taller
Este taller pretende reunir a la política, ciencia y la industria con un interés colectivo en los sistemas ganaderos de pastoreo y se concentrará en la medición, verificación y comunicación de las emisiones de gases con efecto invernadero en este sector. Los temas específicos a cumplir incluyen: caracterización de las poblaciones ganaderas que varían en tiempo y espacio, pasando de los defectos del IPCC a valores específicos de cada país, modelando las emisiones de gases con efecto invernadero a diferentes escalas, capturando datos de actividad.
La mitigación es un reto muy importante en este sector. Globalmente, necesitamos diseñar estrategias de mitigación que sean costo-efectivas y que se adapten a los diferentes sistemas de producción agrícola. La demanda por alimentos está creciendo a medida que aumenta la población y sus ingresos, y los costos crecientes de los alimentos a nivel mundial, están aumentando las inquietudes por la seguridad alimentaria. Necesitamos encontrar soluciones de mitigación que no tengan un efecto nocivo sobre la productividad. Teniendo esto en cuenta, una parte principal del taller está destinada a analizar métodos alternativos de mitigación y métodos para la incorporación de estas estrategias de mitigación en inventarios de gas invernadero nacionales para posibilitar la reducción de dichos gases.
Learn
Red de investigación para la disminución de las emisiones ganaderas
Un enfoque internacional colaborativo destinado a facilitar el desarrollo de soluciones prácticas y con buena relación costo/beneficio para mitigar los gases con efecto invernadero.
La agricultutra es responsable de alrededor de 14 por ciento de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero.
El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) hace una proyección del incremento de las emisiones agrícolas mundiales en el futuro, y establece que ese crecimiento se va a dar fundamentalmente en las regiones en desarrollo.
Las emisiones totales de gases invernadero producidas por Nueva Zelandia representan tan solo 0.2% de las emisiones mundiales, pero somos el único país del mundo desarrollado con casi 50% de las emisiones provenientes de la agricultura (comparado con un promedio de alrededor de 8 por ciento en otros países desarrollados).
Las emisiones agrícolas de Nueva Zelandia provienen de metano, a partir de la digestión de los alimentos en el rumen (estómago anterior) del ganado (alrededor de dos tercios de las emisiones agrícolas en los predios) y óxido nitroso del ganado y los fertilizantes (alrededor de un tercio).
Actualmente no disponemos de soluciones efectivas de mitigación para la mayoría de las emisiones, y sabemos que a la fecha se ha invertido poco en investigación a nivel mundial para encontrar soluciones con las que reducir estas emisiones, comparado con el esfuerzo que se ha hecho en la investigación para otros sectores, tales como la energía.
La investigación y el desarrollo en esta área juegan un gran papel. Nueva Zelandia quiere aunar los esfuerzos de investigación de otros países para aumentar el esfuerzo colectivo global en investigación vinculado con la actividad agropecuaria.
Nueva Zelandia ha establecido una Red de Investigación Internacional para el estudio de los Gases con Efecto Invernadero (GI) en la producción animal, denominado LEARN, por las siglas en inglés (Livestock Emissions and Abatement Research Network).
La finalidad de LEARN es facilitar la investigación colaborativa entre los investigadores internacionales que nos permitan una mejor comprensión de los GI provenientes de la producción ganadera y desarrollar medios prácticos con buena relación costo-beneficio para reducir estas emisiones.
LEARN se concentrará en compartir información, facilitar la discusión y promover contactos cara a cara entre investigadores a nivel mundial.
Nueva Zelandia fue el país anfitrión de la primera reunión de la Red LEARN en diciembre de 2007. A ella asisitieron más de 50 delegados de 25 países de Australasia, Asia, África, América del Sur, Central y del Norte y Europa, para analizar y acordar objetivos, áreas de enfoque, administración y gobernanza de LEARN.
La reunión acordó los siguientes objetivos y áreas de enfoque:
Objetivos de la red
Mejorar nuestra comprensión, medición y monitoreo de las emisiones de GI no CO2 provenientes de la producción pecuaria a todas las escalas, y
Facilitar el desarrollo de soluciones de mitigación de GI prácticas y con buena relación costo/efectividad.
Áreas de enfoque iniciales
Emisiones de metano del ganado rumiante;
Emisiones de óxido nitroso del ganado rumiante;
Evaluación integrada de la totalidad de los impactos de los sistemas de producción agropecuaria a todas las escalas (incluyendo la región y la cuenca hídrica);
Desarrollo de un inventario agrícola nacional
Área de Enfoque Futuras
Ampliar las actividades en red para otros sistemas agrícolas y pecuarios
Gobernanza y administración
Nueva Zelandia preside el Grupo Asesor de LEARN, y se desempeña como administrador de LEARN.
Nueva Zelandia ha comprometido fondos de financiación para apoyar las actividades de LEARN en curso, incluyendo el sitio web, el auspicio de conferencias, talleres, asignación de personal en comisión e intercambios, y está buscando otros países interesados en contribuir con fondos para apoyar sus actividades.
Para obtener información o para asociarse a LEARN, visite nuestro sitio web: www.livestockemissions.netMinisterio de Agricultura y Forestación
lunes, 8 de diciembre de 2008
Presentación. Problemática del purín
El principal problema de los purines en Galicia son los vertidos a los cauces. No hay que confundir los vertidos incontrolados de purines a cauces con la contaminación difusa. Los vertidos están sancionados por la Ley de Aguas española. En la mayoría de los casos estos vertidos se originan por la falta de capacidad de almacenamiento de las fosas de purín. Esta insuficiencia es el principal problema que impide aprovechar el purín como abono de los cultivos forrajeros adecuadamente, además de poner en peligro la calidad de las aguas en Galicia. Así el ganadero se ve obligado a comprar abono mineral debido a que ha tenido que aplicar los purines en épocas poco apropiadas como es el invierno por falta de capacidad en la fosa.
El valor fertilizante del purín de vacuno producido anualmente en Galicia equivale a 25.100 toneladas de nitrógeno, 15.713 de fósforo, 36.070 de potasio y 15.566 de calcio, con un valor de 44 millones de 9 al año, (más de 1/5 del valor de la producción de leche).
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